VUELTA AL COLE

El ritual solía comenzar unos cuantos días antes. Se sacaban del fondo del armario las carteras (en aquellos tiempos las mochilas sólo se usaban para las excursiones), se hacía recuento del material escolar susceptible de reciclaje, se probaban chandals y ropa de batalla (que eran sometidos a un minucioso estudio para determinar su grado de resistencia y medidas exactas), se cosían coderas y rodilleras y se soltaban bastas. Todo aquello tenía un pase y se soportaba con cristiana resignación. Es lo que ahora se llamaría daño colateral. Era algo a lo que, a fuerza de vivirlo año tras año, acababas acostumbrándote. Cuando eres un niño puedes llegar a construirte una coraza que te ayuda a superar con estoicismo las fases mas duras de la vida: soportar visitas de compromiso con cara de cordialidad, perder una tarde de compras con tu madre probándote ropa que nunca te pondrías/comprarías con cara de quebienmesientaycuantomegustaperoestanoesmitallayesunapenaquenohayaunatallamás, comer pescado, fruta y verdura con cara de aparente delectación…… Vamos, que cuando eres un niño puedes llegar a acostumbrarte a todo. O a casi todo, porque había una parte del proceso de la vuelta al cole a la que nunca logré adaptarme. Eran aquellos encuentros casuales con familiares o amigos de mis padres que, esbozando una amable sonrisa, te saludaban atentamente y te soltaban aquello de:

Que ¿Aprovechando los últimos días? ¿Ya te queda poco, no? Estarás deseando volver a ver a todos tus amiguitos.

Fijaba entonces la mirada en el infinito y, mientras pensaba cosas feas o muy feas, construía la mejor de mis sonrisas y callaba como un muerto, no fuera que se me escapara algo desagradable. Siempre consideré aquello como una venganza cruel del mundo adulto. Como si mientras soltaran la manida frase lo que en realidad estuvieran pensando fuese algo así como:

A joderse como todos, que a mi también se me acabaron las vacaciones y “contentísimo” estoy de volver a ver a mis amiguitos del curre.

Pues eso, que hoy volvió a sonar el primer timbre y se acabaron los fines de semana de siete días. Pero ya queda un poco menos para el próximo verano.


Gary
U.S. Bonds “School is In”

 

A-one, a-two, a-one-two-three-four/Now, Im so glad that school is in. Now I can see my old classmates again/ I worked and  slaved the summer through,/Doin the things my mother told me to do/I washed the dishes and scrubbed the floor/And taught the baby how to count to four/I made the beds and  cut the grass,/Im glad that school is a-in at last/(School is in.) Dont you know it, oh, school, I say!/(School is in.) A-yay-yay-yay-yeah. (Oh, yeah!) (School is in.)/(School is in.) Dont forget it, oh, Im a witness/(School is in.) A-yay-yay-yay-yeah. (Oh, yeah!) (School is in.)/Now vacation time has come to an end/Now I gotta get back to my studies again/And make good grades so I can pass/Im said that school is a-in at last/(School is in.) Dont you know it, oh, dont I say!/(School is in.) A-yay-yay-yay-yeah. (Oh, yeah!) (School is in.)/(School is in.) Dont forget it, oh, Im a witness/(School is in.) A-yay-yay-yay-yeah. (Oh, yeah!) (School is in.)/Blow, Daddy!/Blow, Daddy! Yeah!/Oh, you sound so good, now!/Oh, yeah/ A-yay-yay-yay-yay-yeah!/Now, you may think Im nutty and tellin you lies/But Im goin out now to buy my school supplies/This semester is gonna be a gas,/A-cause school is a-in at last/(School is in.) Dont you know it, oh, dont I say!/(School is in.) A-yay-yay-yay-yeah. (Oh, yeah!) (School is in.)/(School is in.) Dont forget it, oh, Im a witness/(School is in.) A-yay-yay-yay-yeah. (Oh, yeah!) (School is in.)/(School is in.) Oooohh. (Oh, yeah.)/(School is in.) (Oh, yeah!) Pretty baby/(School is in.) A-yay-yay-yeah./(School is in.)

 

Y de regalo dos pequeñas maravillas:
“Seven day Weekend”

 

New Orleans

 

Gary Anderson nació en 1939 en Jacksonville, Florida , y comenzó a cantar desde muy joven en el coro de su iglesia. En 1960 conoce a Frank Guida, propietario de un pequeño sello llamado Legrand Records. Cuenta la leyenda que Guida le hizo cambiar su nombre por el de Gary U.S. Bonds con la esperanza de que su nuevo apodo fuera confundido con un anuncio de venta de bonos del Estado y esta circunstancia pudiera facilitar la difusión de sus discos a través de las emisoras de radio. Las tres canciones aqui incluídas están extraídas de un Cd de Grandes éxitos de serie barata y horrorosa portada, lo que antes se conocía como Cd´s de gasolinera. Pero como cantó una vez un hombre sabio You can´t judge a book just by lookin´ at the cover

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